Porqué El Masaje Infantil?
Los infantes y los niños son muchas veces muy intuitivos. Nosotros, los adultos,
solemos perder esa habilidad al expresarnos más verbalmente. Practicar el
masaje es una manera de comunicarse para tí y tu bebé en un idioma que los dos
entenderán. Aprenderás a escuchar con tu corazón. Masajear tu bebé en
silencio aumentará tu habilidad de entender las señales que tu bebé da y de
entender sus emociones. Con la práctica, como con cualquier cosa nueva, puedes
hacerte experto.
El toque de la piel es uno de los sentidos más desarrollados al nacer. Es tan
esencial que los bebés que no son tocados muchas veces no sobreviven, aún si
todas sus necesidades básicas están satisfechas.
Los estudios han mostrado que cuando las madres o los padres masajean a sus
hijos, su nivel de prolactina se aumenta. Esta es la hormona necesaria para
producir la leche, pero también aumenta la seguridad que un padre o una madre
tiene en su habilidad de ser tal y le ayuda a ser más cariñoso. Esto es muy
importante en casos de separación al nacer por ejemplo en el caso que un bebé
sea prematuro, enfermo, o haya sido adoptado.
El principio de la infancia es el período más importante en el desarrollo de
la auto-estima. Entre más se le enseña a un niño que se le puede amar y que
es totalmente amado, más seguro e independiente será en el futuro.
Los estudios han demostrado que en sociedades donde los infantes son abrazados,
masajeados, mecidos, amamantados, y cargados, los adultos son más cooperativos
y compasivos, y menos agresivos y violentos.
Los Maoris de Nueva Zelandia creen que masajear a un bebé le dará más gracia
y los hawaianos dicen que el bebé será más lindo. En la India ha sido una
tradición para criar los niños por siglos.
Porque los aborígenes se aseguran que la niñez sea un santuario de la alegría,
el amor y el cariño, entonces la seguridad y la auto-estima están establecidas
temprano en la vida de un niño. Prácticas similares se encuentran entre los
indígenas del Amazonas quienes dan cariño y libertad sin límite a los niños.
Hay evidencia que amar a los infantes consistentemente fomenta la coordinación,
la seguridad y la independencia.
El toque es el sentido más desarrollado que un bebé tiene.
Con el masaje, puedes relajarte y gozar de tu bebé. La práctica diaria del
masaje le dará seguridad emocional y le hará saber y entender de qué se trata
el toque positivo. Hoy en día se pone mucho énfasis en enseñar a los niños a
rechazar los toques negativos. Masajear a tu hijo te da la oportunidad de enseñarle
el instinto para reconocer lo que es el toque positivo.
Años después, cuando tu hijo o hija ya está en la escuela y te da un gran
abrazo, cuando es adolescente y llora en tu hombro, o cuando, como adulto, te
confia algo, estarás feliz que le diste el regalo de sentirse profundamente
conectado contigo.
Muchas veces escuchamos a los padres decirle a un hijo "¡Cállate y no te
muevas!" ¿Cómo puede cumplir con esto un niño si nunca ha experimentado
ni el silencio ni la quietud? Nuestro mundo y nuestras vidas están llenos de
ruidos de fondo y actividad frántica constantes.
Dale a tu hijo la experiencia de la quietud. Entonces, en los años que siguen,
los dos tendrán una manera más para alejarse del estrés y del caos de este
mundo tan rápido y ruidoso.
Los momentos tranquilos en el mundo natural pueden ser preciosos para un niño
mayor. Cuando enseñas a tu bebé cómo estar relajado y silencioso, lo preparas
para los instantes cuando la intuición se puede abrir… Es un regalo poder
escuchar con atención, y esto puede comenzar con la interacción de un masaje
relajado.
La experiencia de un masaje muchas veces estimulará a tu bebé que comunique.
Esta comunicación puede venir através de varios tipos de llantos o sonidos.
Estos no son necesariamente llantos ni de dolor ni de tristeza como escucharías
cuando tu bebé tiene hambre o necesita que le cambies el pañal. Tu bebé puede
tener una historia que contar. Aúnque tú talvez no entiendes en palabras lo
que te está intentando decir, es importante que escuches.
Respira profundamente y relájate. Limpia tu mente y pon toda tu atención en tu
bebé. Posiblemente querrás parar de masajear y sólo colocar tus manos
suavemente y seguramente en el cuerpo de tu bebé… Sólo enfócate en la
historia… Presta atención y escucha con tu corazón y tu mente… Mírale a
los ojos. Cuando haya terminado se tranquilizará de nuevo. Escuchar de esta
manera le deja saber que es respetado y que sus sentimientos son importantes.
Puede ser que nececita un descanso antes de continuar el masaje. Espera
indicaciones de que está listo y sigue sus señales …
Durante el masaje mantente sensible a esta pequeña persona.
- Estarás teniendo un diálogo sin palabras. La comunicación verdadera es
silenciosa.
- Habla con tus ojos…
- Habla con tus manos...
- Deja que tus acciones fluyan de tu corazón…
Hazte completamente presente para tu bebé… Si en algún momento tienes
dificultad para concentrarte, tu bebé sabrá de una vez. Puede ser que empiece
a ponerse inquieto… Céntrate… Concéntrate solamente en el masaje… Sólo
piensa en tus manos y en tu bebé.
Los movimentos deben ser rítmicos… nunca acelerados. Entre más despacio
practicas el masaje, más profundas son las sensaciones.
Asegura que tus manos estén relajadas… ¿De qué otra manera puede el bebé
sentirse seguro? Relaja tus hombros… Respira profundamente y lentamente… así
creas la harmonía verdadera… entre tú y tu hijo o hija…
El masaje diario es la base de la harmonía física, emocional y espiritual que
le puedes dar. Esto es un regalo que durará el resto de la vida de tu hijo o
hija.
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